Mi nombre es Carolina Argenté y soy motivadora innata. Hay gente a la que se le da bien jugar al tenis, otros a videojuegos, otros a hacer sudokus y a mí, lo que se me da mejor y me apasiona más, es escuchar y ayudar a la gente. Ver a la gente sonreír me hace sonreír y mi ego me hace más feliz si sé que algunas de esas sonrisas las he causado yo.

Siempre he llevado una vida “normal”, refiriéndose “normal” a lo común. Fui al colegio, después a la universidad, después hice un máster, después empecé a trabajar, después me compré una casa y…BOOM, no hubo más “después” “normales” porque vino la gran pregunta. Y esa pregunta fue… ¿qué quiero hacer yo en esta vida? Y después de esa pregunta “anormal” vinieron muchas más, y toda mi vida empezó a serlo.

Descubrí que soy una persona inquieta, a la que no le gusta lo convencional ni rutinario. Una persona que quiere conocer mundo y vivir aventuras. Así que empaqueté toda una vida en una mochila y salí a explorar el mundo.

¡Ou mama!, ese fue el verdadero inicio de mi yo. Allí empecé a seguir mis impulsos, a conocerme a mí y al mundo en general, a desarrollar mi parte artística que tanto había encerrado en el pasado, a conocer el mundo de las energías que tan bonita y formidable es y a ser una persona “super motivada”.

Por supuesto que no todo fue un camino de rosas bien olientes. Dejar una vida convencional y cómoda no fue para nada tarea fácil. Pero el secreto está en cuestionarlo todo, en querer solucionar los problemas y en no rendirse. Os prometo que combatir vuestros miedos es lo mejor que haréis en vuestra vida ya que gracias a eso seréis vuestra versión más autentica y, eso, os ayudará a fluir y encontrar vuestro camino a la felicidad.

Mi vida desde entonces fluyó y, cuando encuentro un bache, al menos sé cómo superarlo. Hoy, tengo un marido y una hija que son una bendición del destino. Estoy segura de que de no haber seguido mi instinto y perseguido mis sueños, nunca los hubiera encontrado

No tengas miedo a romper los esquemas. Y, si lo tienes, yo te ayudo a romperlos.